(Archivo originalmente llamado: PSU a la rápida, señor Pinto.)
Ayer me fui caminando hasta la plaza de armas. Igual me quedaba más o menos lejos, pero entre quedarme atascada en la ensalada caótica de los “tribus” y caminar a paso rápido, elegí ciegamente esta última opción. Quizás, para muchos, caminar desde Paicaví hasta Aníbal Pinto es un trayecto relativamente corto, sobre todo si eres una “jovencita llena de vida”. Me hice la idea de que no quedaba tan lejos, que seguramente de aquí a la tarde iba a estar sentada comiendo mi algodón de azúcar.
Con la mirada preparé mi destino: por Barros sería la cosa. Deprisa me interné por uno de los intestinos penquistas que no duerme: el paseo peatonal. Como era de esperar, había bastante gente, que probablemente, en su mayoría, sólo se dedicaba a vitrinear.
Pero ésta era de esas veces en las que uno no quiere encontrarse con nadie: “por ahí, afuera de París, a lo más me encontraré un Pikachu cumbiero”, o sus cenizas, o un cartel que diga; “recompensa por radio robada-lanzeada”. Y pasar fuera del Pujol me da hambre, porque a esta hora todo me estimula a comer, incluso esos berlines súper añejos que ponen de muestra en las ventanas. E irme por el medio, tampoco, creo que lo único que me deleita in this way son esos carritos con dulces o esos viejitos medios hippies que venden aros que sólo a gente como yo le gustan.
Tal vez, el mejor camino sea por la izquierda; fuera de Falabella se junta un grupito a tocar temas de Los Jaivas. Claro que la gente se hace la tonta, nunca o muy pocas veces les tiran unas moneditas.
Nicanor Parra lo dijo en alguno de sus ataques literarios. Con furia. Con verdad. Porque se dice mucho y se hace poco. Porque las palabras son (para mí)la mejor herramienta, son las armas que apuñalan y desafían la seguridad del adversario. Pero son sólo palabras, que hieren, mienten, alegran, te hacen soñar. Y destaco, sólo son eso: palabras. Por eso, a pesar de todo, no confío en ellas. "A los amigos, cerca. A lo enemigos, aún más". He ahí la maldita razón de por qué son mis aliadas.